
Decathlon confirmó su desembarco en la Argentina con la apertura de su primer local en el complejo Al Río, en Vicente López, hacia fines de octubre. La cadena francesa de artículos deportivos aceleró obras y contrataciones para concretar el regreso tras más de dos décadas fuera del país, en un formato de gran superficie y con foco omnicanal. Fuentes del proyecto anticiparon que la venta online también comenzará en simultáneo con la inauguración, con alcance nacional desde el primer día.
La localización elegida —Al Río, sobre Avenida del Libertador y contiguo al hipermercado Carrefour— busca sinergia logística y de tráfico, replicando modelos aplicados por la marca en Montevideo y Asunción. El primer punto de venta ocupará cerca de 3.000 m² y forma parte de un acuerdo más amplio con Carrefour para explorar nuevas ubicaciones en centros comerciales del país. La obra avanza y ya ingresó en etapa final de acondicionamiento, confirmaron medios especializados y la propia compañía.
Sobre la fecha exacta, la empresa ratificó “fines de octubre”, mientras que algunas publicaciones mencionan un adelantamiento al viernes 26 de septiembre. En cualquier caso, el hito marcará el regreso formal de la marca al mercado argentino luego de su efímera presencia a comienzos de los 2000 en el shopping Soleil, cerrada durante la crisis 2001-2002. La compañía y los operadores locales mantienen el cronograma de apertura para la primavera 2025.
El plan de negocios prevé una expansión gradual tras el primer local, con aperturas adicionales en 2026 y evaluación de plazas en Ciudad de Buenos Aires y grandes centros urbanos del interior. En notas recientes se mencionó un objetivo de “hasta 20 locales” hacia 2026, aunque el despliegue podría ajustarse según contexto macro y resultados iniciales. Para la primera tienda, estiman incorporar alrededor de 90 puestos de trabajo entre salón y logística, con búsqueda activa de perfiles comerciales y operativos.
La propuesta de valor de Decathlon se apoya en precios accesibles y un surtido amplio que cubre más de 70 disciplinas deportivas, con indumentaria técnica, calzado y equipamiento. El catálogo incluye desde running, fitness y ciclismo hasta trekking, natación, deportes de raqueta y actividades acuáticas, además de accesorios para iniciantes y atletas avanzados. La estrategia omnicanal permitirá comprar en tienda o en línea con entregas a todo el país, replicando la experiencia regional.
Un rasgo distintivo es su portafolio de marcas propias, diseñadas por deporte y nivel de uso. Entre las más conocidas figuran Quechua (montaña y camping), Domyos (fitness), Kipsta (deportes de equipo), Nabaiji (natación), Rockrider/BTwin (ciclismo), Tribord (deportes de agua), Kuikma/Artengo (raqueta) y Simond (alta montaña). Estas líneas permiten controlar diseño, calidad y costos para sostener la ecuación “prestaciones/precio” que caracteriza a la cadena.
El regreso llega bajo la operación del Grupo One —con participación de Sabine Mulliez, de la familia fundadora—, que ya gestiona la marca en Uruguay y Paraguay. Ese know-how regional, más la alianza con Carrefour, apunta a acelerar logística, importaciones y reposición en una economía volátil y con restricciones históricas para el retail importador. La primera etapa trabajará íntegramente con productos importados, con foco en abastecimiento sostenido de talles y surtido.
Para el consumidor local, la llegada de Decathlon amplía la competencia en indumentaria y accesorios deportivos, con variedad para todas las edades y presupuestos. La tienda de Vicente López promete experiencias de prueba, señalética por deporte y asesoramiento especializado, un sello de la marca en sus grandes superficies. Si el arranque cumple expectativas, el mercado verá mayor oferta y presión competitiva en precios y servicios durante 2026.